La política de ingreso universal de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), que permite admitir a prácticamente todos los aspirantes, enfrenta críticas debido a la falta de infraestructura y recursos para atender el crecimiento de la matrícula estudiantil.

De acuerdo con señalamientos de estudiantes y docentes, algunas unidades académicas presentan grupos saturados, insuficiencia de aulas, carencia de equipo y limitaciones en laboratorios, además de cobros adicionales por diversos trámites y servicios universitarios.

Aunque la UAS defiende el modelo por ampliar las oportunidades de acceso a la educación superior, especialistas advierten que la inclusión debe ir acompañada de mayores inversiones en infraestructura, personal académico y equipamiento para garantizar una formación de calidad. La situación ocurre en medio de los problemas financieros que enfrenta la universidad, los cuales han sido reconocidos por sus autoridades y que dificultan responder a la creciente demanda educativa. El debate se centra en cómo mantener la cobertura universal sin afectar las condiciones académicas de los estudiantes.