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Entrevista con:
Gaby Cortés Nieva
Psicoterapeuta Corporal

Machismo: Actitud o manera de pensar de quien sostiene que el hombre es por naturaleza superior a la mujer.
Viene de generación en generación, donde ya está inmerso en nuestro lenguaje hasta no verbal que ni siquiera conscientes caemos en actitudes machistas tanto mujeres como hombres.

Se genera desde que el hombre se asentó con la agricultura, ya que deja de ser hombre nómada para empezar a hacerse de su propiedad tanto en tierras como de “su mujer” para cuidar “su territorio, y tener hijos que él como hombre se lo ganó peleando con otros hombres lo que ahora tiene. Al paso de los años, todas las religiones en el mundo, tienen un común denominador donde se describe el rol de la mujer es estar por debajo del hombre, cuidando a su marido, cuidando la casa y que en ella recae hasta la satisfacción sexual del hombre.

Feminismo: Doctrina y movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres. Hoy en día el movimiento feminista, busca tener esta igualdad de derechos y circunstancias sociales que los hombres, pero se ha creado una distorsión donde la mujer ha querido buscar igualar al hombre, pero somos diferentes: fisiológica, biológica y anatómicamente.

Es importante separar tu género o tu sexualidad de tu energía, dejando claro y sin buscar crear la polémica de ideologías de género o de identidad sexual, queremos dejar muy definido que al hablar de Energía, es que tanto hombres como mujeres, tenemos energía masculina y femenina. Es por eso que hay hombres que No son homosexuales que son más sensibles a ciertos estímulos externos, pueden llorar más fácil con una película, pueden ser más emocionales en su reacciones, que otros. Así como mujeres, que cuentan con mucha energía masculina como la parte analítica, práctica, racional en la toma de decisiones, y no por eso serán lesbianas. Todos tenemos esa dualidad en nuestra energía, no tiene nada que ver con género ni preferencias.

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Es necesario entender también que desde que somos pequeños, los niños en una primer etapa juegan exactamente igual con niñas que con niños, los juguetes no deben de ser sexualizados, un niño puede jugar perfectamente con una cocinita rosa, y no tiene que causar ningún conflicto para sus padres, así como si una niña juega con carritos o monstruos de juguete. Antes de escandalizarse por algún “temor” infundado, debemos observar bien a nuestros hijos para escuchar lo que están jugando, cómo juegan y qué roles toman en los juegos. No se trata de obligar a definir la sexualidad de nuestros hijos, el tiempo y sus decisiones las tomarán, pero si dejar claro que nuestros hijos deben crecer amados y aceptados en su totalidad.

Entonces ¿qué podemos hacer para no criar en el machismo?

1. Saberse contenidos y escuchados, saberse tranquilos y libres de juicios de sus padres para así tener una autoestima fortalecida y lograr una vida adulta lo más sana posible.
2. Evitar con nuestros hijos varones hacer que “se estrenen” sexualmente para convertirse en hombres.
Ellos ya nacen siendo hombres, y su validación e identificación debe ser una relación sana con papá pero sobretodo con mamá porque como hemos mencionado en artículos anteriores el autoestima lo forja el padre del sexo opuesto, en el caso de los hijos varones, es la mamá.
3. Enseñarles que NO es NO, entender que hay límites, que no pueden cruzar esos límites, el respeto a los demás. Y para esto debemos respetar primero su propio NO.

Y en las niñas, debemos educar en la libertad no en el feminismo. ¿Cómo se logra?
1. Enseñándoles a decir NO, y hacer valer su propio NO.
2. Enseñándoles que estudiar, prepararse, trabajar y luchar por su propia autonomía es importante.
3. Enseñarles que deben ser económicamente independientes de su pareja.
4. Desarrollarse profesionalmente.

La valía de una mujer no es por tener un esposo, no es solo casarse y tener hijos. La valía de una mujer es saberse valiosa por lo que es, como individuo. Conocerse, aceptarse y saberse capaz estando soltera o en pareja, casada o en unión libre, saberse libre de decidir su propia vida y rumbo.

Escucha el programa completo en el podcast bajo este texto.

Escucha “Melissa y Marcela” en vivo
en Wradio 97.7 fm
Martes y Jueves 1:00pm